Ni un
paso atrás…..
Fue terrible ver cómo las fábricas cerraban sus
persianas y se realizaban tantas atrocidades. El modelo Neoliberal, fue
profundizado en la década del 90, donde el comercio argentino parecía ser el
rey de la importación de productos mientras, como se mencionó, la Industria Nacional estaba
desapareciendo. Si bien el tipo de cambio favorecía el sistema económico,
perjudicaba cada vez más la mano de obra dejando miles de desocupados, ya que
los productos argentinos no podían competir con los made in China, Taiwán,
entre otros. Como todo lo que se podía se privatizaba, el Estado se quedó sin
Aerolíneas Argentinas, sin
Ferrocarriles, teléfonos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales y demás.
La consigna era: es mejor privatizar porque el
aparato estatal había crecido tanto que
no podía controlar y administrar todas sus dependencias, los capitales
privados asegurarían mejores servicios, cosa que no era cierta. Pacho O´Donnell
describe muy bien dichas intenciones en “El Gran Transformador” donde alaba al
ex Presidente Menem, diciendo que esta época será inolvidable.
Tal situación lleva a que el pueblo se vaya decepcionando con la política,
porque muchas veces los objetivos que se proponen no se llevan a la práctica, hay una disociación, dicho estado
anímico fue reflejado en el cuento de Miriam Maidana “18 Horas”. Parece que los
políticos son todos iguales: muchas veces se pelean pero, al final, se juntan y
comen del mismo plato.
El punto culminante fue diciembre del 2001,
cuando el pueblo se autoconvocó en la
Plaza de Mayo al grito de “que se vayan todos”, porque
consideraban que los dirigentes habían causado los grandes males del pueblo
argentino, por ejemplo la ausencia de trabajos dignos, producto del cierre de
industrias, la imposición de una enseñanza extranjera que se adapte a la
cultura argentina, como si ésto fuera productivo.
Por Diego Palazzo.

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